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CASA ANHELO |
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Instalaciones |
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Es una amplia y preciosa casa de montaña, con bonitas vistas. Cuenta con dos plantas. El la planta baja se encuentra un amplio
y cómodo salón y una cocina bien equipada. En la planta superior hay un espacioso pasillo, cuatro habitaciones dobles (una de ellas
con cama supletoria), todas ellas dotadas con cuarto de baño, calefacción y televisón, y una agradable galería. Tiene en total
una capacidad para 9 personas.
La casa cuenta también con un patio o jardín
Forma parte del edificio un apartamento independiente, con entrada diferenciada, llamado “El Candíl”, que cuenta con cocina, habitación doble, salón con cama nido y baño.
Este apartamento se encuentra a nivel de calle y está completamente adaptado para minusválidos.
Cuando aún nadie había acuñado el concepto de turismo rural
tal como se entiende ahora, ya existía Casa Anhelo, aunque con diferente nombre.
Las casas de la montaña de León tenían repletas sus habitaciones con los miembros de la familia
y aún así eran refugio de veraneantes que pasaban largas temporadas, generalmente para curar alguna
enfermedad, totalmente integrados en los quehaceres diarios del pueblo.
Tal era ya la hospitalidad de los habitantes de la zona, pero salvo eso,
que permanece, todo era diferente antes. En los pueblos bullía vida, actividad.
Humeaban todas las chimeneas en las largas noches de invierno y el hueco de la
televisión se cubría con historias en las que los protagonistas eran los mismos habitantes.
Bajo un mismo techo, personas y animales, compartían sus vidas.
Pero tampoco los visitantes o viajeros, todavía no turistas, eran los mismos.
La competitividad de la ciudad y el estrés todavía no se habían inventado.
Por entonces eran muy pocos los pueblos que contaban con lo que se llamaba “Casa de Huéspedes”,
dedicada casi en exclusividad a “la industria del hospedaje”.
El día 13 de Junio de 1960, el matrimonio formado por Andrés y Eloína inauguraba en Puebla de Lillo,
muy cerca de la iglesia, la entonces llamada “Casa Eloína”, autorizada por la Dirección General del
Turismo con el erróneo nombre de “Casa Elvira”. La casa se había construido en los años cincuenta y
aunque su estructura ya evidenciaba el posible uso futuro, se estaba utilizando en ese momento como
residencia familiar. Fue incluso improvisada clínica de maternidad, donde vieron a luz los últimos nietos de
sus propietarios.
Se ofrecía hospedaje y manutención, con la humanidad y determinación de Eloína, la cordialidad y presencia entrañable
de Andrés y la ayuda de sus hijas Amelia, Argentina y Maruja.
Pasados los años cesó esa actividad. En el paso de siglo XX al XXI, la tercera generación familiar,
con Rubén y Bella como titulares, retomó su actividad original y abrió una moderna Casa Rural con el nombre
de “El Candíl”, instrumento muy presente en la casa por sus grandes vinculaciones con la minería del carbón y el talco.
En la actualidad, la familia continúa regentando la casa, ahora con el nombre de “Casa Anhelo”, nombre formado con las
iniciales de sus fundadores, Andrés y Eloína. Un nuevo retoque estético de la mano y el esfuerzo de Maite y la magnífica
decoradora asturiana Paz Suárez, aporta calidez y luminosidad.
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